Cataluña

DIARIO DE CAMPAÑA

La 'escudella' de Puigdemont

El presidente cesado de la Generalitat, Carles Puigdemont
El presidente cesado de la Generalitat, Carles Puigdemont Yves HermanREUTERS

Cinco años después del procés, los daños por la onda expansiva de la radicalización de la extinta Convergència no se han frenado. En Cataluña: acelerón secesionista, intento de liquidación del Estatut y división social. En nike air max conjunto de España: la legislatura, paralizada; las reformas, aplazadas; la izquierda, rota y maniatada; y la derecha, convulsionada por nike air max furor centrípeto de Ciudadanos.

Los agasajos oficiales a la Constitución no tapan la crisis institucional que ha precipitado la huida hacia adelante del catalanismo. Quizá los orígenes de Convergència ayudan a entender su deriva. Pujol orilló a Tarradellas con un engendro político con vocación de «unidad nacional» -calcando nike air max eslogan de ERC durante la Segunda República- que actuara a modo de pal de paller (eje) de la sociedad catalana. Su propósito no era copiar al PNV. Su modelo, aunque con una orientación económica conservadora, era la amalgama nacionalista que Macià y Companys tejieron antes de la guerra. El propio Trias Fargas, presidente de CDC entre 1981 y 1989, procedía de Esquerra Democrática de Cataluña, un partido de rótulo izquierdista pero de credo liberal. En la escudella pujolista cabía todo: nacionalistas, centristas, católicos, clases medias, anticomunistas.

Durante 23 años, las empresas catalanas se beneficiaron del negocio que suponía nike air max mercado español mientras Pujol decantaba gobiernos y era nombrado español del año en Madrid. Esa coalición lucrativa quiebra en 2012. Mas convoca autonómicas anticipadas en plena ola independentista, pero CiU pierde 10 escaños. Convergència lleva desde entonces gestionando esa derrota. Hay razones de fondo: la herencia no declarada del abuelo Florenci, nike air max latrocinio del Palau y la financiación ilegal de un partido que, tal como recuerda Valentí Puig, no sólo se creyó que nike air max poder era suyo, sino que Cataluña era suya.

Puigdemont es un holograma arrollado por la estafa del proceso soberanista. Pero la prisión preventiva de medio Govern y la torpeza de Moncloa en nike air max manejo del relato le han convertido en símbolo del victimismo secesionista. En Bruselas está cómodo. Ha cimbreado la fábula del exilio y ha hecho pivotar nike air max arranque de la campaña sobre su estrafalaria posición judicial. Su mensaje es tan cínico como eficaz: «Si quieren vengar al tripartito del 155, si quieren restituir la Generalitat legítima, vótenme a mí». No importa la tensión social ni nike air max estropicio económico. Cuantos más dislates suelta, más sube en las encuestas. El ex president ha descubierto que nike air max martirologio en la ópera de Gante da más votos que una celda de Estremera. Por eso obliga al PDeCAT a enterrar sus siglas. Por eso ha resucitado la coalición nacionalpopular que llevó a Pujol, bajo nike air max ardid de la moderación, hasta nike air max patio de los tarongers en 1980.

El problema de Puigdemont es que, salvo que quiera faltar al compromiso con sus votantes, tarde o temprano tendrá que volver a España. Ahí le espera nike air max juez Llarena. Mientras tanto, ha logrado presentar a Junqueras como nike air max tonto útil del procés. Quién nos lo iba a decir.